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Propagación del estilo italiano por Europa.

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Propagación del estilo italiano por Europa.
El estilo barroco italiano --- sobre todo el “stile rappresentativo”, propio de la ópera y del oratorio--- constituyó una novedad avasalladora, que cruzó los Alpes y se extendió, con mayor o menor facilidad, por el resto de Europa. Donde encontró mayor resistencia fue en Francia, donde, al parecer, se concebía de otra manera el arte vocal ---dada la cadencia diferente del idioma francés---. (Allí también se concebía diferentemente la armonía y la orquestación, de modo que la escuela francesa evolucionó en gran medida de manera aislada.)
La ópera tardó casi cien años en ser adoptada---y adaptada--- por los franceses; pero en el resto de Europa fue muy bien recibida, aún en su idioma original, el italiano. Varios compositores italianos emigraron a España, a Inglaterra, a los Países Bajos o a tierras alemanas, para animar la vida musical de las respectivas cortes. Algunos de ellos fueron:
i) Salvatore Felice dall’Abaco (¿-¿), autor de concerti grossi; trabajó en Münich. ii) Pietro Locatelli (1695-1764), virtuoso del violín, autor de conciertos para este instrumento y de concerti grossi que representan la fase tardía de este género; fue discípulo de Corelli y trabajó en Holanda.
iii) Domenico Scarlatti (1685-1757): hijo de Alessandro Scarlatti, marchó a España, donde compuso las 555 breves “sonatas” para clavecín que le dieron fama. Posee un estilo intimista, más cerca del rococó que de la solemnidad barroca.
iv) Francesco Geminiani (1687-1762): discípulo de Corelli, se dedicó ---al parecer--- exclusivamente a la música instrumental. Sus concerti grossi representan la madurez de este género. A su paso por París, compuso lo que parece ser su única obra para la escena: el ballet “El bosque encantado”, en el cual adopta sorprendente y exitosamente el estilo francés.
Los grandes.
Los mayores autores de este estilo se agrupan principalmente en los períodos primitivo y tardío. Ellos son los que siguen.
i) Claudio Monteverdi (1567-1643).
De este autor ya hemos hablado. Nació en Cremona --- la ciudad de los violines exquisitos--- , y estudió composición con Marcantonio Ingegneri (compositor renacentista, autor de importantes obras sacras). Comenzó su producción musical al servicio del duque de Mantua, componiendo madrigales (ocho libros de ellos, en total), en los cuales llaman la atención sus audaces armonías. A instancias del duque, y animado por la aparición de la favola in musica “Eurídice” de Jacopo Peri, compuso en 1608 “Orfeo”, su primera obra maestra en el género operístico; luego compuso “Ariadna” (hoy perdida, salvo el hermoso “lamento”) ,”El retorno de Ulises” y la cantata con textos del Tasso “El combate de Tancredo y Clorinda”. El final de su vida lo pasa en Venecia, donde estrena su última
ópera, “La coronación de Popea” ; luego enviuda, se ordena sacerdote y, en su calidad de maestro de capilla de San Marcos, compone excelente música sacra. En este dominio, su obra principal son las “Vísperas de la Beata Virgen”, que sigue el orden del oficio de Vísperas solemnes: un himno, varios salmos, un responsorio, un Magnificat y un Paternoster (más algunos agregados marianos). Esta música, solemne, brillante --- y algo primitiva para oídos modernos--- conserva cierto aire operístico.
Podemos decir que Monteverdi fue el iniciador genial de la ópera y de la música sacra barrocas en el estilo italiano. (No fue el “padre de la música italiana”; ese título corresponde, quizá, a Palestrina.)
ii) Heinrich Schütz (1585-1674).
Nacido en Sajonia, fue becado por el landgrave de Cassel para estudiar música en Venecia. Allí se hizo discípulo de Monteverdi (a quien más adelante calificaría de scharfsinnig: ingenioso). Con él aprendió a componer madrigales y óperas ; de hecho, sus primeras obras son: la ópera “Dafne” (hoy perdida) y un libro de madrigales con texto italiano.
Pero su destino estaba en la composición de música sacra (protestante) en lengua alemana. A lo largo de su carrera, en Alemania y Dinamarca, compuso: cuatro Pasiones (la “Pasión” es un oratorio que narra la pasión de Cristo, siguiendo el texto evangélico), un Oratorio de Pascua, un Oratorio de Navidad, “Symphoniae Sacrae” (pequeñas cantatas o motetes), “Salmos de David” (más motetes), “Musikalische Exequien” (especie de “Requiem Alemán”), etc. De estas obras, las más profundas son las Pasiones y las Exequias; la más amable, el Oratorio de Navidad, donde hay verdaderas arias --- cantadas por el ángel, por Herodes, etc.--- , con un exquisito acompañamiento instrumental.
A Schütz se lo llama, con justicia, “padre de la música alemana”. El, con su profunda espiritualidad, inicia este estilo, cargado de gravedad, de piedad y de recogimiento, que culminará en J.S. Bach.
(Es curioso comparar los retratos de Monteverdi y de Schütz. En el primero vemos a un hombre maduro de aspecto inteligente, en la plenitud de su inventiva, inclinado sobre su mesa de trabajo, como queriendo adueñarse de ella. El segundo es un anciano de expresión humilde y rasgos finos , que parece estar preparándose a retirarse del mundo.)
iii) Francois Couperin (1668-1733). Pertenece al barroco “maduro”. Es autor de: suites ---llamadas “Ordres”--- para clavecín ; “Concerts Royaux” para pequeño conjunto instrumental; las “Lecons de ténèbres” (liturgias de Semana Santa) ; y las suites orquestales “Apoteosis de Lully” y “Apoteosis de Corelli” , donde caracteriza --- y trata de unificar--- los estilos francés e italiano. Su obra más profunda y recogida son las “Lecons de ténèbres”. Couperin representa la cúspide del barroco francés, por su finura y delicadeza. En lo personal, fue un hombre de vida tranquila , que no se movió de París; él --- al igual que muchos de sus antepasados y descendientes--- ostentó el cargo de organista de la parroquia de Saint Gervais de esta capital.
Fuente: APUNTES DE HISTORIA DE LA MÚSICA MODERNA
(1500-1900).
Raúl A. Simón Eléxpuru
2006.